Nuestro nombre

MUCHA GENTE NOS HA PREGUNTADO LA RAZÓN POR LA QUE DECIDIMOS PONER ESTE NOMBRE A NUESTRA COMPAÑÍA,

El nombre de Marie de Jongh
Marie de Jongh Mucha gente nos ha preguntado la razón por la que decidimos poner este nombre a nuestra compañía, Marie de Jongh. Por si hay alguien interesado, aquí va la explicación.

Yo quería un nombre propio para la compañía, supongo que por esa necesidad de estar protegido bajo el paraguas de alguien, “la persona responsable”, la que sabría guiar nuestros pasos. En este caso era un personaje de ficción, pero podría servir. El nombre elegido fue Marie, que no es otro que el nombre de la protagonista de nuestro primer espectáculo “Por qué lloras, Marie?” Marie era una niña a la que sus padres no daba ningún cariño.

Necesitábamos un apellido para completar el nombre y se nos ocurrió “de Jongh”. ¿Por qué este apellido? Pues porque Ana tuvo la suerte de conocer a una mujer belga que se apellidaba De Jongh y había muerto a los 90 años, días antes de que nosotros formáramos la compañía. Era una forma de homenajearla, pues era una mujer extraordinaria. Y cuando digo que era extraordinaria es porque habrá pocas personas en el mundo como ella, Andrée De Jongh “Dédée”. André de Jongh fue una heroína de la segunda guerra mundial. Su padre, Fredéric, había luchado en la resistencia durante la primera guerra mundial.

 

Luego fue ella quien, a sus 23 años, se presentó en el consulado británico de Bilbao, para ofrecer sus servicios a la causa aliada. Ella propuso crear una red, “la red Comète”, para rescatar a los paracaidistas que caían en el lado nazi. Ayudados por la resistencia francesa, y no pocos vascos que dieron su vida ayudando a que los rescatados cruzaran la frontera, esta red salvó a casi 800 personas. Andreé participó personalmente en más de 300 misiones. Numerosos miembros de la red fueron capturados y ejecutados. Andrée fue detenida y terminó en un campo de concentración alemán. Los alemanes no podían creer que una mujer tan joven fuera responsable principal de la red. Cuando fue detenida, su padre, Fredéric ocupó su lugar y siguió con la misión emprendida por su hija hasta que también fue detenido y fusilado. Andrée tuvo la suerte de que los soviéticos la rescataran antes de que los alemanes acabaran con ella.

 

Terminada la guerra, se trasladó al Congo Belga a trabajar en su verdadero oficio, enfermera, y se empleó en un hospital para leprosos. A Andrée le fueron concedidos todos los honores militares por parte de los países aliados. Las más altas distinciones colgaron de su pecho. Volvió a su país natal después de estar casi 10 años trabajando en África. Muchos aquellos a los que salvó y sus familiares la homenajearon en múltiples ocasiones y una vez al año se trasladaban a Belgica para estar con ella. Ana tuvo la suerte de participar en un programa para Euskal Telebista sobre el espionaje vasco, y eso le llevó a entrevistar en persona a la ya anciana mujer en Bruselas.

 

Las dos mujeres terminaron cogidas de la mano, emocionadas y llorando. Y nosotros no nos hemos olvidado de ella.

Jokin Oregi